De cuando uno tiene la suerte de pegar laburo, no se pregunta demasiado quién o qué es el jefe, cuando se labura para el Vaticano, Dios, es el Jefe, el Papa es una suerte de vice Ceo. Los demás son ovejas. El trabajo era sencillo, las herejes y los herejes que aún vivían del Estado Argentino pero que no estaban condenados al Borda o al Moyano, eran aquellos que nosotros, los que “de las ciencias sociales” como parte de los “Estudios de la Religión” íbamos a visitar. Con franqueza se ha de decir, una vez que se entra en esta burocracia hay que tener amor de novicio para con Obispo, un amor, contradictorio, pero por el púrpura en sí y no por los hombres, como los hombres y mujeres que fantasean con milicos, policìas y bomberos. En este caso con justicia, ir por los herejes es ser un divertido frente a tanta “Teología Política” y otras estupideces, seculares, “iluministas” e ignorantes como gran parte de los que pasan por la picadora de la Universidad de Buenos Aires y se pavonean de l...
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